Preguntas, economía, sustentabilidad y ciencia ficción

Yo creo que estamos atravesando por una época en la historia de la humanidad que es de las más interesantes que hayamos podido presenciar, con enormes retos y por lo tanto con enormes oportunidades.

Cuando nos sumergimos en los retos y el origen de los mismos es muy fácil caer en la negatividad, la indolencia, el cinismo, la apatía, la culpa y el miedo en general.

Cuando nos enfocamos en la posibilidad de aprender, de desarrollar capacidades que nunca imaginamos posibles, de generar un legado, de trascender más allá de las circunstancias, podemos sentirnos ilusionados y entusiasmados.

Ahora, trayéndolo al plano personal, si me centro y permito que se active mi lóbulo frontal (donde dicen que está el asiento de nuestra mayor capacidad racional), permito que mi emoción sea más de observación y de paz, género que mi corazón lata más pausado y que mis pulmones respiren más relajadamente, puedo ver qué hay un tema que subyace en la inquietud de generar una presencia humana en el planeta que sea ambientalmente sustentable, socialmente justa y espiritualmente plena; el tema es la relación entre ambiente y finanzas, naturaleza y dinero, conservación de lo vital y desarrollo económico, entre supervivencia y desarrollo tecnológico…

¿Son incompatibles la sustentabilidad ambiental con la economía y la innovación?

Lo primero que quiero notar es que la respuesta que apareció en tu mente al momento de leer la pregunta, es la que está viva para ti. Para mi es una voz que dice “no, no son incompatibles”; e inmediatamente aparece un torbellino de preguntas acerca de cómo pueden ser compatibles? Me aparecen otra serie de preguntas a partir de ésta reflexión:

  • ¿El deseo de las personas y de los países de salir de la pobreza y de enriquecimiento (al nivel de los países mas ricos) va en contra de las decisiones y medidas para mitigar el cambio climático?
  • ¿Resolver el tema económico es necesario para que la sociedad apoye y se movilice de manera más resuelta? Presión social
  • ¿Cuál es la relación que existe entre el capital natural y el capital económico?
  • ¿Qué es un capital económico verde (si es que eso realmente existe)?
  • ¿Las personas, y los países, somos capaces de reducir voluntariamente nuestros propios niveles de contaminación sin incentivos económicos?

Cuando miro mi propia experiencia me doy cuenta que aunque mis pensamientos estén en favor de un “estoy dispuesto a cualquier sacrificio para cuidar la naturaleza”, mis comportamientos muestran que asocio mi bienestar y el de mi familia a un cierto estándar de vida que inevitablemente [en nuestro mundo moderno] implica un status socioeconómico.

Y, vuelvo entonces a la pregunta, es posible ser ambientalmente sustentable y tener un balance financiero saludable (ni que decir de “ser rico”)?

Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, la industria solar y eólica estadounidense está creando empleo (en 2016 daba empleo a 770 mil personas), es decir, empiezan a aparecer argumentos a favor de la capacidad adaptativa del ser humano para generar rentabilidad económica a partir de las iniciativas de sustentabilidad ambiental. Empresarios como Elon Musk están siendo pioneros de una manera de generar riqueza que parece que al mismo tiempo atiende las necesidades del planeta y de los seres humanos en él.

Sin embargo, en términos macro, aunque parecen movidas en la dirección correcta, es claro que son avances o resultados tímidos frente a la dimensión del desafío. Lo que me lleva a la pregunta de ¿Es el derecho a la supervivencia más importante que el derecho a crecer económicamente? Estaríamos dispuestos como sociedad a renunciar al crecimiento y desarrollo económico (si fuera necesario) para “salvar la vida”?

¿Es acaso ésta una pregunta que nos deberíamos estar haciendo? Es decir, estamos en un punto cercano al no retorno o viabilidad para la existencia del ser humano sobre el planeta?

De pronto no, en el peor de los casos, como en alguna película que vi y en algunos libros de ciencia ficción ¿? Puede ser que aunque no logremos salvarnos todos, sí logremos salvarnos algunos, aunque sea un pequeño grupo que pueda mantener a la especie y salvarla de la extinción. De ser éste el caso, lo más “racional” parecería ser hacer una apuesta por ser “de los que nos salvamos”, o no?

Hay algunos reportes de cálculos donde 20% de la población genera 80% de consumo de los recursos naturales. Éste dato me lleva a una reflexión adicional, ¿Qué pasa con el crecimiento de la población? Claramente, cuándo éramos muchos menos, podíamos hacer muchas cosas sin que él impacto fuera tan grande, pero en la medida en que hemos crecido (cómo un virus, según el agente Smith en la película La Matriz), nuestro impacto ha crecido proporcionalmente como mínimo; tanto que ya no nos alcanza un planeta para sostenernos (ésta idea viene de la noción del tiempo que necesita el planeta para recuperarse de la utilización de los llamados “recursos naturales”, algunos unos estimativos hablan de que estamos acercándonos rápidamente a un consumo en proporción a algo cercano a 1.5 planetas al año – el año pasado el 2 de agosto de 2017 acabamos con los recursos que el planeta genera para un año Ver enlace).

Entonces, “a la luz de la lógica” pareciera ser “racional” (acá las comillas significan que cuestiono la expresión que utilizo, y que la uso a falta de una mejor de momento) decir que una disminución significativa de la población estaría a favor de la supervivencia de la especie… éste argumento y su posibilidad real me parecen macabros y para nada representan mi sentir ni mi pensar, sin embargo tienen (al menos en teoría, una cierta “lógica”), lo cual nos lleva a una nueva mirada que implica quizás cuestionar nuestra propia “lógica”, esa que es “racional y económica”, esa que dice que entre mejor esté yo en el aspecto financiero mejores posibilidades tengo de ser del grupo de los que podrán sobrevivir y que por lo tanto vale la pena y es necesario seguir el principio (malinterpretado) Darwiniano de la necesidad de competir para garantizar la supervivencia.

¿Será que podemos inaugurar una nueva lógica donde le demos espacio a sentir, a querer colaborar con la vida en su conjunto para que ninguna especie viva a costa de las demás, donde estemos dispuestos a transformar nuestra forma de vida para asegurar que todos (o al menos la mayoría y no la minoría) tenemos la mejor opción, el mejor chance de salir adelante?

¿Será que podemos dejarnos seducir por la posibilidad de comprometernos con un “desarrollo” que signifique algo más que el económico, sin negarlo?

¿Podemos, entonces, encontrar a nivel de humanidad una manera de vivir donde sustentabilidad, justicia y plenitud vayan de la mano con economía?

Algunas preguntas no tienen respuesta pero guían nuestra reflexión mientras les encontramos respuestas. Espero que éste despacho personal de ideas alrededor de inquietudes que me rondan sea de valor para quienes lo lean, esa es mi intención.

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