La Energía del Amor y la Voluntad: Munay

Día 5 del reto de 21 días para hablar sólo de lo que quiero, de lo que me permite ser y atraer amor, sabiduría, plenitud y abundancia.

Hoy quiero compartir algo que quiero y que me mueve profundamente, algo que es la razón de ser de éste blog: la transformación del habitante que somos y de la forma en que habitamos el planeta.

En el año 2009 estábamos esperando con Carolina a Alejandro (nuestro hijo mayor). Yo venía de haberme certificado como Coach Ontológico en el 2008 y se había vuelto para mí una convicción que los seres humanos creamos el mundo, literalmente, a través de la conversación.

Recuerdo claramente estar en mí oficina un día, dándome cuenta de lo que me estaba pasando con las noticias de las crisis en él mundo: las crisis financiera, social, ambiental y hasta espiritual; me sentía con miedo, frustrado, resignado, impotente, desconfiado, con tristeza y algo de rabia.

Darme cuenta de lo que me estaba pasando con lo que estaba pasando, más la inquietud de traer hijos a éste mundo, me llevaron a preguntarme qué iba a ser de ellos, qué les esperaba y qué les estaba yo dejando como legado. Fue en ése momento que se articuló una idea en mí: si yo quería que ellos [mis hijos] tuvieran un mundo muy diferente al que yo estaba viendo que estábamos dejando, y si yo creía realmente en el postulado de que creamos el mundo a través de la conversación, entonces, yo iba a empezar una conversación transformadora del mundo acerca de lo que significaba “cuidar la tierra, el ser humano a su servicio”.

El cuidado y el servicio estaban en ésa declaración de manera deliberada y muy intencional.

El cuidado como emoción nos predispone a realizar un tipo de acciones muy distinto a las que realizamos desde el miedo, incluso en presencia del miedo mismo el cuidado es valentía. El cuidado es ternura, es compasión, es amor, es atención, es conexión y es apertura. El cuidado es una acción que genera seguridad y confianza, genera un espacio en el que el otro puede Ser y puede acceder a su máximo potencial. Yo quiero todo eso para la tierra como Ser y para la humanidad como comunidad.

El servicio es la emoción que busca generar valor, tanto para el otro como para mí mismo. El servicio nos ayuda a elevar la mirada arriba y afuera de nuestro ombligo para conectarnos con el mundo, con los otros, y nos predispone a colaborar y crear con esos otros y para esos otros. El servicio, como lo decía en la entrada de mi blog anterior, nos permite ser contribución y recibir a cambio una vida en plenitud. Hay muchos que han dicho que la fórmula de la abundancia es el compromiso con generar valor para las personas, para el mundo. Pero, en todo caso, qué puede producirnos más satisfacción que el ver que hemos generado valor en éste momento de la historia de la humanidad?

Miro al futuro y me imagino a mis hijos -Alejandro y Federico- preguntándome qué hice yo cuando me di cuenta de lo que estaba pasando… Quiero poder responderles qué fue lo que hice y quiero hacer lo que sea necesario para heredarles a mis hijos un mundo ambientalmente sustentable, socialmente justo y espiritualmente pleno.

Utilizó la palabra transformación y no la palabra cambio porque le aprendí a Lynne Twist (co-fundadora de la Alianza Pachamama y autora de “El Alma del Dinero”) que el cambio usualmente se entiende como confrontación, como lucha con lo existente o con el pasado. De otro lado, la transformación no pelea, la transformación integra, la transformación convoca en torno a un objetivo común.

Mi compromiso con la transformación del habitante que somos del planeta es un sueño, un sueño al que invito a todos los que resuenen con éste sueño, a favor del mundo que queremos para nosotros, para nuestros hijos, para las futuras generaciones. Éste blog es una forma de cumplir con éste sueño, de llevar el mensaje a todos quienes estemos dispuestos a escuchar el llamado a hacer parte de lo que considero la mayor oportunidad que haya tenido cualquier generación en la historia de la humanidad, a convertirnos en quienes necesitamos ser para asegurar la vida presente y de las futuras generaciones. Ésto es Munay, que en Quechua significa “Amor y Voluntad”.

Categorías Reto de 21 días, Transformación

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